

La Subsecretaría de Educación Superior del Ministerio de Educación de Chile, junto a un Consejo Asesor plural e intersectorial, presentó oficialmente la Estrategia de Desarrollo para la Educación Superior en Chile 2026‑2038, una hoja de ruta destinada a orientar las transformaciones del sistema de educación superior en el país para los próximos doce años.
El Consejo Asesor, conformado por 48 expertas y expertos provenientes de universidades estatales, instituciones del CRUCH, universidades no tradicionales, el subsistema técnico-profesional, y actores del ámbito productivo y social, trabajó entre noviembre de 2024 y octubre de 2025 en múltiples sesiones plenarias y comisiones temáticas.
A lo largo de ese periodo, definieron una visión estratégica para la educación superior: que sea sostenible, dinámica, integrada y capaz de responder a los desafíos sociales, tecnológicos y del desarrollo del país.
La Estrategia articula cuatro desafíos estratégicos principales: (1) transitar hacia trayectorias formativas más flexibles y articuladas; (2) fortalecer la generación de conocimiento, investigación e innovación; (3) consolidar la capacidad del sistema para adaptarse a los desafíos del futuro; y (4) establecer una gobernanza sistémica robusta, mediante un aseguramiento de calidad y financiamiento actualizado.
Estas directrices se desglosan en 16 objetivos estratégicos y 52 líneas de acción que apuntan a modernizar la educación superior, reconociendo su rol clave en el desarrollo sostenible, la equidad territorial y la formación de capital humano para Chile.
El acompañamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) le otorga al proceso una dimensión internacional y de cooperación técnica. En la ceremonia de entrega, la representante del PNUD en Chile subrayó que esta estrategia representa una oportunidad para consolidar un sistema educativo superior más resiliente, inclusivo y orientado al futuro del país.
Con la presentación de esta Estrategia, Chile da un paso decisivo hacia una política de Estado de largo plazo en materia educativa. Esta hoja de ruta no sólo busca responder a los requerimientos académicos y sociales actuales, sino también anticiparse a los desafíos que impone un mundo en constante cambio, potenciando la vinculación entre educación, innovación e inserción productiva, y contribuyendo al desarrollo sostenible del país mediante una educación superior de calidad, flexible e integrada.
